jueves, 10 de enero de 2019

Reflexión Post Entrenamiento


Es ahí, justo ahí cuando ves que lo malo en realidad no es tan malo. Que todo se puede resolver si lo quieres, que la cabeza y el corazón serán los únicos que te acompañaran en el viaje de la vida. 

Es ahí, cuando estás que no puedes más, cuando notas que la respiración va tan rápido que te cuesta controlarla, cuando te das cuenta que siempre puedes un poco más. Una serie más, cinco minutos más, los últimos metros. 

Es ahí, justo ahí, cuando te das cuenta que tú eres el dueño de tus victorias pero también de tus derrotas. Cuando te das cuenta de todo lo que has perdido por miedo, por inseguridades. 

Es ahí cuando te das cuenta que el deporte no solo sirve para estar bien físicamente, sino para encontrarte a ti y pensar en todo lo que has hecho, en las oportunidades perdidas y en las que están por llegar pero que debes ver y valorar. 

Es ahí, cuando miras a tu izquierda y te paras a contemplar algo tan simple como un cielo y sus nubes. 

Es ahí cuando decides tomar una foto que quizás la gente no entiende y escribir un texto que quizás las personas ni lean pero ¿sabes una cosa? 

 Que cuando sucede todo eso te das cuenta de lo que te han aportado tus 12 km de entrenamiento matutino. Te da igual todo, tu vida es una y tú eres el dueño y señor de ella. Lucha, ríe, llora, sé valiente, ama, corre, baila y disfruta de tu día. Solo pasa una vez. Tenlo presente. 

Así que, corre, simplemente hazlo. Aunque no veas el camino Sin plan, confiando en ti. 
Que, aunque no veas lo que viene sabrás que todo ira bien. Lo que sea para ti, vendrá. Aquello que hagas, si sale del corazón será bueno, será único. 
Ten la mente abierta y coge lo bueno que te da la vida y lo malo, transformarlo en experiencia. 



Todo lo que necesitas, está en ti. 

Un gran abrazo, valora lo que tienes a cada segundo 

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